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Les ofrecemos un escrito íntegro fechado en junio de 2007 a Plataforma Alejar las Vías del AVE de la zona más cercana a nuestra localidad en pro de la conservación medioambiental, del cuidado del cercano conjunto histórico y de la posibilidad de una futura expansión urbanística no limitada por las vías, denunció que el trazado de las vías del AVE por el puente Mamedra, el martes derribado después de su desprendimiento en parte por deterioro, "significaría la demolición y con ella la pérdida de parte sustancial de nuestro patrimonio. Los marcheneros no podemos permitir esto, este puente es algo que nos identifica como tales y es parte integrante de nosotros mismos con un valor sentimental e histórico lo suficientemente importante como para mantenerlo en pie durante muchos años".
La Junta de Andalucía acabó alejando el trazado de las vías del AVE 800 metros del casco urbano ante la satisfacción de la plataforma por no verse afectados la Muralla por entonces en rehabilitación y el propio Puente de Mamedra, aunque el puente ya es historia, como lo fueron desde el mismo día de la rectificación autonómica aquellas reivindicaciones que sólo sirvieron para prolongar la agonía de esta edificación un par de años más y que se perdieron poco a poco en el tiempo mientras el puente, con y sin trazado de AVE, seguía agonizando gravemente deteriorado en soledad. Tenía "los días contados si no lo remedíamos", enfatizaba el escrito, y nadie desde la Junta de Andalucía al Ayuntamiento de Marchena antes y después de esa fecha, ni ninguna plataforma ciudadana, lo ha salvado de su muerte.
Les remitimos un escrito de esta Plataforma de 2 de junio de 2007 titulado "El Puente de Mamedra será Demolido", titular cuanto menos curioso en el sentido de que, afortunadamente la alerta no se cumplió tan de inmediato como esperaba la plataforma, aunque sí se ha acabado por producir en 29 de diciembre de 2009. También es interesante el documento por su valor histórico sobre los ferrocarriles en Marchena:
EL PUENTE MAMEDRA SERÁ DEMOLIDO.
Los caminos de hierro llegaron a Marchena en los últimos años de la década de los sesenta del XIX, fue de mano de la U.M.O. (Línea de Utrera a Morón y Osuna), pequeña empresa ferroviaria de capital andaluz. Su objetivo era el transporte de mercancías provenientes de las canteras de Morón y los productos agropecuarios de Osuna. El trazado lógico hubiera sido seguir desde Morón a Osuna a través de la sierra pero, parece ser, que el elevado coste del proyecto y la precaria situación económica de la compañía ferroviaria hicieron que finalmente se decidiera sacar un ramal desde la Trinidad directamente hasta Osuna, pasando por Arahal, Paradas y Marchena donde acababa el primer tramo y que enlazaría con Osuna a principios de la década siguiente con no pocos problemas económicos. La U.M.O. fue absorbida por la recién creada "Compañía de los Ferrocarriles Andaluces" conocida como "Andaluces" en el año de 1877, empresa que llegó a ser la tercera en importancia a nivel nacional y que estuvo activa hasta 1934. La estación marchenera se construyó cerca de la "Huerta de la Alegría", quizás con la idea de aprovechar el agua de su pozo.
La primera noticia que tenemos del Puente Mamedra data del 13-11-1873. Es ésta del archivo histórico ferroviario: "Compañía Andaluces. Servicio de Vía y Obras. Expedientes generales Asunto: "Proyecto de tres obras de fábrica: Paso superior para el camino de Marchena a Écija (no aprobado), puente de tramo metálico sobre el río Corbones y pontón de dos claros para el río Peinado".
La precariedad financiera impedió la inmediata construcción del puente, pero en los años siguientes se pudo realizar el proyecto; encargo que se hizo al ingeniero francés Louis Alfred Coullaut que vino a España para realizar los trabajos de encauzamiento del bajo Guadalquivir y que echaría raíces en Marchena donde casó con la sobrina del escritor cordobés Juan Valera.Además de por la obra del puente Mamedra fue conocido por ser uno de los introductores de la masonería en nuestra localidad. Esta asociación no tuvo más de 15 miembros, la mayoría empleados del ferrocarril y entre otras actividades se dirigió a la activación cultural y social del municipio, fundando un semanario crítico, denunciando los juegos ilegales, socorro de necesitados y la primera escuela laica. Durante los próximos cien años el puente mamedra será uno de los lugares más emblemáticos de Marchena, convirtiéndose en zona de paseo y reunión donde la población en general se acercaba para ver pasar los trenes, glosado por nuestro poeta Antonio calderón en su libro "Marcheneras", lugar para cortejar a las muchachas, muchos de cuyos nombres aún están grabados en las piedras.
Con la construcción del nuevo puente en los años 70 del s.XX su uso y mantenimiento decayeron, habiendo estado abandonado de la mano de Dios durante los últimos 30 años. Conserva sin embargo el hollín acumulado durante decenas de años de las máquinas de vapor, la perfección de su arco de ladrillos y el recuerdo de tantas personas que han dejado allí su vida, victimas de la desesperación.
Con respecto al nombre existen diversas versiones, pues "Mamedra" no aparece en ningún diccionario conocido sí sabemos que así se le conocía el 30/06/1909 , porque se le cita con este nombre en los registros.
"Compañía Andaluces. Servicio de Vía y Obras. Expedientes generales Asunto: Expediente relativo a las obras de reforma en los badenes de acceso al puente de Mamedra que es paso superior al km. 30,200 de la línea del empalme de Morón y Osuna."
Se opina que puede ser una adaptación al habla andaluza del francés "ma mère" o bien "ma merde". lengua natal de L.A. Coullaut. En todo caso es una momenclatura propia de nuestra localidad.
Este ejemplo de la tan escasa ingeniería civil en Marchena tiene sus días contados si no lo remediamos, pues el trazado de la vía del ave significará su demolición y con ella la pérdida definitiva de una parte sustancial de nuestro patrimonio. Los marcheneros no podemos permitir esto.Este puente es algo que nos identifica como tales y es parte integrante de nosotros mismos con un valor sentimental e histórico lo suficientemente importante como para mantenerlo en pie durante muchos años.


















