
El empleado de gasolinera brutalmente agredido por un atracador en Marchena en el amanecer del pasado viernes, Manuel Hidalgo, ha atendido a La Voz de Marchena nada más recibir el alta médica del hospital de Osuna. Estará dos meses sin poder andar debido a la fractura trimaleolar que padece. El incidente le ha provocado altas subidas de tensión y dolores fruto de una operación a la que ha sido sometido. El trabajador desarrollaba su labor justo el último día antes de marcharse unos días a la playa de vacaciones, y relata los momentos de agonía que vivió ahora hace una semana.
Sobre las 6.35 de la mañana, cuando hacía el recuento de la caja registradora de la estación de servicio en la que trabaja, sintió "unos pasos". Apenas pudo darse la vuelta cuando ya había recibido un fuerte golpe en la cabeza que le propinó el atracador. Fue con "unas llaves de desmontar ruedas" mientras lo amenazaba para que le diera el dinero. Entonces Manolo intentó defenderse "en dirección hacia la puerta para que pudieran verme la gente que desayunaba en el bar de enfrente". En este forcejeo "caímos los dos al suelo hacia fuera con la mala suerte de que me golpeé la parte baja de la tibia con el escalón de la puerta".
Una vez visible, el agresor y atracador huyó despavorido por miedo a ser descubierto, mientras que Manolo relata esos momentos de agonía: "Me seguí arrastrando hacia fuera, gritando, porque no podía mover la pierna y ya me vieron y escucharon pronto la gente del bar". A todo esto, ambulancia, Policía Local y Guardia Civil llegaron pronto al lugar gracias a "una vecina que vio todo y alertó al 112".
La fractura trimaleolar le ha costado a Manuel la implantación de 22 puntos de sutura, más cuatro en la cabeza por el primer golpe, que "podría haber sido mortal si me da más veces o me pilla el centro de la cabeza", afirma. "El pie lo tuve los primeros días hasta que me operaron, totalmente doblado hacia la derecha". En el momento de la agresión, la primera llamada telefónica a casa puso a todos muy nerviosos; incluso el hijo, que estaba en Alcalá de Guadaira, "llegó a Osuna antes que nosotros" en el coche, fruto de la ansiedad de la situación.
"La ley tiene que cambiar como sea", afirma Manolo, que "el martes iba a rabiar" tras la operación de la zona de losmaleolos y la tibia afectada. La lesión le va a mantener dos meses sin poder apoyar el pie y otro largo tiempo de recuperación que, lógicamente, no le permitirán desempeñar su actividad laboral. El asunto se encuentra en manos de la policía judicial, a la que la familia agradece el apoyo, al igual que "a todo el pueblo de Marchena, que ha hecho todo para animarnos y se ha preocupado de localizarnos, buscar nuestro teléfono, todo lo que digamos es poco", afirma su mujer, Teresa.
Llama la atención en el aspecto médico, que, antes de acudir al hospital, el primer médico le diagnosticara "un esguince de tobillo leve". Aparte de las lesiones físicas, los médicos de Osuna le determinaron un "shock postraumático", que se ha manifestado ya "en subidas de tensión, le tuvieron hasta que poner pastillas debajo de la lengua", relata su mujer, que explica que "con estos golpes, los médicos nos han dicho que estemos atentos porque se manifiestan distintos síntomas posteriormente", principalmente dolores de cabeza.
"Lo que en un principio más asustados nos tenía era el golpe en la cabeza", añade Teresa. La circunstancia de ser el último día de trabajo de Manolo ha provocado que ahora la familia tenga que lidiar con la reserva de hotel que tenían para esta semana en Isla Antilla, ya que "no nos ha devuelto el dinero por no avisar con 48 horas de antelación, aunque la agencia está haciendo todo lo posible por ayudarnos y tiene un justificante de espera de operación desde el 14 de agosto, aunque si no se resuelve iremos a las oficinas de Consumo". Lógicamente la agresión se produjo apenas 24 horas antes de la fecha fijada para el viaje, con las consiguientes molestias que ha originado con su brutal acción el agresor.
Esta semana hay que recordar que el agresor fue detenido y se encuentra en prisión provisional a espera del juicio que se celebrará sobre este caso. Agresiones como éstas "jamás" le habían sucedido a Manolo, que recuerda sólo "gente que se echa la mano a la cartera y dice que va a pagar y luego no vuelve". Ahora le quedan largos meses de recuperación a Manolo junto a su familia en su casa de Marchena.


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