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El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, reunido ayer, aprobó definitivamente la ampliación del conjunto histórico de Marchena, que sube finalmente a 81 hectáreas, después de que la Consejería de Cultura hubiera desestimado ya el pasado mes el acuerdo plenario de Diputación por el que se le instaba a estimar las alegaciones del Ayuntamiento para reducir la ampliación del conjunto. Aún así, el presidente de Diputación, hoy en Marchena, ha afirmado que espera que se produzca un último "consenso" entre Ayuntamiento y Junta de Andalucía.
Ya el mes pasado, el alcalde de Marchena, Juan Rodríguez Aguilera, informó de que el Ayuntamiento irá al Contencioso-Administrativo a denunciar el caso si los juristas de la Delegación del Gobierno andaluz en Sevilla que han estudiado fundamentos para realizar alegaciones durante el mes de febrero, no lograban una mediación exitosa con la Consejería de Cultura, como de hecho ha resultado finalizar el proceso con las 81 hectáreas que fija la Junta de Andalucía, según se recoge hoy en la página web del Correo de Andalucía.

El presidente de Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, ha manifestado hoy antes de la inauguración de un nuevo equipo de sonido en la sala Carrera y de las obras del museo Coullaut Valera, que en Diputación se aprobó dicho acuerdo "para que el Ayuntamiento de Marchena y la Junta mantuvieran reuniones para el consenso, el Ayuntamiento defiende unos intereses muy loables que representan la voluntad del pueblo de Marchena, y las autoridades regionales mantienen el control del perímetro, lo ideal es que siempre primen los intereses del municipio y que la conservación del perímetro histórico sea un apéndice del desarrollo económico del pueblo, debe existir un consenso entre todas las partes en todo este recorrido del proceso administrativo, que es largo", ha afirmado.
El Pleno de la Diputación de Sevilla aprobó por unanimidad en diciembre una moción de los grupos provinciales de PP y PA para instar a la Dirección General de Bienes Cultural de la Junta de Andalucía a estimar las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento de Marchena, que propone una catalogación individualizada de determinadas zonas o monumentos y considera excesiva la ampliación de 18 a 81 hectáreas de todo este conjunto, además de resaltar el perjuicio económico que la paralización de licencia de obras está ocasionando a la economía local.
La moción presentada en Diputación defendía el estudio urbanístico, histórico y arquitectónico "exhaustivo" desarrollado por el Ayuntamiento de Marchena en sus alegaciones, y añade que se encuentra en redacción el PGOU municipal avanzado en 2007, que se vería muy perjudicado por esta ampliación. A la catalogación individualizada, el Grupo Socialista añadió la constitución de una mesa de negociación, lo cual se incorporó a la moción.
La ampliación del conjunto histórico afecta prácticamente al 80 por ciento del territorio urbano municipal, incluyendo la totalidad de los barrios de San Miguel y San Sebastián. El Ayuntamiento ha llegado a acudir al Defensor del Pueblo en busca de mediación, después de que desde que se incoara el expediente administrativo en octubre de 2008, esté en marcha a efectos prácticos, si bien ahora la situación vuelve a sufrir una relentización.
Motivación del Consejo de Gobierno para la Declaración de Ampliación de Conjunto Histórico de Marchena aprobada el 2 de marzo de 2010:
El Consejo de Gobierno ha aprobado una delimitación de 81,7 hectáreas para el Conjunto Histórico de Marchena (Sevilla). Se refuerza así el régimen de protección de esta ciudad con unos límites ajustados al área urbana donde concurren sus principales valores: la totalidad del casco histórico y las zonas de expansión de entre los siglos XVI y XX.
La Junta de Andalucía estima que Marchena cuenta con un Conjunto Histórico en 1966, aunque sin delimitación precisa, Marchena conserva un extenso caserío popular en el que se insertan numerosas iglesias, conventos y edificios civiles de gran interés histórico y arquitectónico, fruto de la implantación de las fundaciones religiosas que motivaron su crecimiento urbano a partir de finales del XV.
La localidad atesora así monumentos de estilo tardomedieval, renacentista, barroco, clasicista e historicista, entre los que destacan las iglesias de San Pedro, San Agustín o la Encarnación, así como recintos conventuales y numerosos
ejemplos de arquitectura palaciega.
Marchena se ubica sobre un promontorio dentro del vasto paisaje de la campiña sevillana. En su cota más alta sobresalen una cerca amurallada, los restos del alcázar y la Iglesia de Santa María de la Mota, uno de los referentes visuales del conjunto por la presencia de su torre campanario diseñada por Hernán Ruiz II.
El antiguo enclave intramuros sufrió un rápido proceso de ampliación durante el siglo XVI, impulsado por la política de fundaciones religiosas que desarrolló la Casa Ducal de Arcos.
Uno de los principales hitos fue la construcción en torno a 1520 del convento de los Dominicos de San Pedro Mártir, en el que residían mayoritariamente profesores e intelectuales y que sirvió de panteón ducal.
La consolidación del perfil de la ciudad culminó con la incorporación de distintas torres que dotaron de una estética renacentista a los templos bajomedievales.
Durante los siglos XVII y XVIII se produjo la construcción de un buen número de palacios o casas de gran tamaño, con patio central porticado y extensas dependencias para servicios y estabulación, que aportan a Marchena un importante repertorio de la arquitectura protobarroca andaluza.
Entre estas edificaciones destacan las denominadas Casa del Escudo y Casa de las Palmeras, así como la de la familia Sanz.
Del siglo XX destacan edificios regionalistas y del Movimiento Moderno como las casas de la calle San Francisco o el antiguo mercado de abastos, obra neobarroca del arquitecto Vicente Traver.
En cuanto al caserío de carácter popular, presenta los típicos rasgos de la baja campiña sevillana: casas de aparceros, jornaleros y medianos propietarios construidas en ladrillo, teja, madera y cal, con una o dos plantas y soberado, puertas adinteladas y vanos de escaso tamaño con poyete y tejadillo.
Una de la más representativas, del siglo XVI, es la emplazada en la esquina de las calles Siete Revueltas y Carreras.
Mezclados entre este caserío y frecuentemente localizados en los bordes del casco urbano, se sitúan también centros de transformación y almacenamiento, principalmente molinos aceiteros con prensas de viga o hidráulicas.


















