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Poesía, sentimiento, lágrimas, fiesta…mucha verdad y mucho arte. Emociones contenidas y pasión desbordada en la III Convivencia Bética de Marchena. Imposible sustraerse a la belleza de los naturales que mi buen amigo Manolo Guisado “Lolete” dibujó sobre el dorado albero maestrante de El Llamador, en la presentación de los maestros homenajeados: José Manuel “Gordo” Luna, Rafael Perea “Rayita” y Antonio Jiménez “Macancho”. Cartel de lujo, rematado, soñado para cualquier tarde de farolillos, como soñado fue tu pregón ante un público entregado, puesto en pie. Porque allí no hubo sombra, ni solanera, allí lo que hubo fue mucha verdad, mucha pureza y musho Beti.
José Manuel, Rafael y Antonio sólo saludaron desde el tercio, cuando sus faenas preñadas de beticismo merecían los máximos trofeos que una legión de seguidores solicitaba . Como no queriendo molestar, con gesto torero de verdad, sin concesiones a la galeria, sólo levantaban la cabeza para mirar una y otra vez al cielo, desde donde tres jóvenes novilleros de verde y oro bajaron para levantar su copa y brindar con todos, mientras Melchor Chico y Juan Ochavo bordaban el himno del Centenario, que a más de uno le recordó a Nerva en cualquier Domingo de Resurrección bajo la batuta del inolvidable Tejera.
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Los béticos que tuvieron la suerte de estar allí acrecentaron hasta límites insospechados la diferencia de categoría que actualmente existe entre ellos y los actuales dirigentes del Real Betis Balompié. Si los jugadores pusieran en el campo la mitad de la pasión y la verdad que los aficionados demuestran cada día…Pero este el Betis, con más sombras que luces, con más fracasos que éxitos, un sendero plagado de penurias y calamidades, pero que nadie sabe por qué te conduce irremediablemente a la gloria. Betis en estado puro.
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La Comisión Organizadora trabajó para que todo saliera a pedir de boca. Gracias Víctor Morán, Lolete, Raúl, Chema, Juli, Rafael Hurtado, Ramón Ponce , Carlos Luna… gracias por colaborar a mantener más vivo que nunca el espíritu del manque pierda. Felicidades sinceras a los homenajeados. Con gente como vosotros, como dice mi hijo, aunque el fútbol desaparezca, el Betis seguirá viviendo. Y es que alguno salió del recinto pegando regates imposibles, meciendo la verónica de Curro y sintiendo en sus carnes el pellizco de Paula, mientras, desde quién sabe dónde, cantaba Camarón:
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
Y flotando como un velero sobre un mar de sensaciones, déjame seguir soñándote, Betis.
Manuel Martín Romero













