Rincon Literario

 

la pobreza
EDUARDO TERNERO. Estimado lector: Durante los meses de verano, cada domingo, publicaremos un micro relato, un pequeño cuento, para reflexionar las horas de calima e incitar la discusión, a la charla con la familia, los amigos...



Era otoño del 79, un nuevo maestro acababa de llegar a aquel pequeño pueblo serrano. Cada tarde se acercaba al único bar, buscando hablar con adultos, con la gente del lugar, romper con la monotonía…
Eran años de inmenso paro laboral, los hombres en el bar jugaban al dominó, a las cartas. Él, apoyado en la barra pedía un café, observaba, saludaba a todos, incluso se inmiscuía en alguna conversación.
Llevaba varios días observando a un anciano sentado en un rincón, solo, de aspecto bastante desaliñado; daba lástima verle en aquel estado de pobreza, de delgadez, de dejadez.
Una tarde conoció a Pedro, el director del banco, en la pequeña barra del bar. Hablaron de cosas superfluas, baladíes. Al rato, el maestro sacó un billete y lo entregó al camarero para que se cobrase ambos cafés y, como siempre, también el de aquel anciano del rincón.
El banquero asió por el brazo al maestro y lo llevó hasta la mesa del anciano y comentó: Juan, ¿Dile a este señor cuánto dinero tienes en casa? Ufano, al anciano le brillaron por primera vez los ojos, contestó que algo más de tres millones de pesetas que guardaba celosamente. Lo contaba a diario porque era lo que más le gustaba hacer. Había ansiado tanto tener dinero toda la vida, había sido tan pobre siempre, que lo contaba continuamente. Vivía en una constante miseria, solo, con sus cabras, acaparando el dinero que sacaba de la venta de la leche y la venta del ganado.
Al día siguiente, el maestro, pagó de nuevo el café de aquel “pobre hombre”. Ahora con más razón.

eduardo ternero ok

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