Inicio Entrevistas Francisco Cortés Páez agradece en su despedida la "extraordinaria unión" entre directores de los colegios, "sin disputas y mirando siempre por Marchena"

Francisco Cortés Páez agradece en su despedida la "extraordinaria unión" entre directores de los colegios, "sin disputas y mirando siempre por Marchena"

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Entrevista. Francisco Cortés Páez, director del Colegio Padre Marchena, se jubila. Nacido en Marchena en 1951, con 31 de trayectoria en el emblemático centro educativo marchenero, casi todos ellos como director. Destaca en estos años la unión con los "extraordinarios compañeros" que han sido directores en otros colegios y han hecho "piña" para que "Marchena sea un espejo" referente en la educación provincial. De orígenes muy humildes, nos cuenta su trayectoria, desde sus inicios en Olmedo y luego en el País Vasco en un momento "tremendo" como el año de la muerte de Franco, hasta la fecha.

 "La Voz de Marchena": Buenos días Francisco, afronta sus últimos días antes de su despedida del mundo de la docencia, pero ¿qué recuerda Francisco Cortés Páez de cuándo empezó a estudiar?

Francisco Cortés Páez: Empecé a estudiar muy tarde. El Bachillerato comenzaba entonces a los 9 o 10 años y yo empecé con cerca de 11, porque hubo una selección de becas que daba el Patrimonio de Igualdad de Oportunidades que se llamaba por entonces e hice el Bachiller Elemental como becario en el Instituto Laboral, Primero en la calle San Francisco y luego a partir de segundo en el nuevo, que se inauguró al mismo tiempo que Padre Marchena, en el curso 1955/56.

V.M: Entonces estuvo casi a punto de quedarse sin poder estudiar.

F.C.P: En aquella época mi padre era trabajador del campo, éramos tres hermanos, y mi madre trabajaba dando horas en las casas, en las casas de los señoritos. Entonces yo en verano trabajaba ayudando a mi padre en el campo, en los albañiles, en los bares...donde fuera, ya que lo que incluso con la beca no era suficiente.

V.M: ¿Fue usted buen estudiante?

F.C.P: En la Orden de Mérito siempre me disputaba el primer puesto de la clasificación especialmente con Manolo Barba, otro maestro con el que llegué a ir a Sevilla juntos y fuimos inseparables junto a Manuel Benjumea, maestro de Santa Isabel.

V.M: Antes de irse a  Sevilla, ya llevaba sin embargo una experiencia de vivir fuera de Marchena estudiando.

F.C.P: Así es, cuando llegué a 5º de Bachillerato y superé la 1ª Reválida me tuve que ir de interno a Carmona al colegio Maese Rodríguez, que está pasando la puerta de Sevilla a la derecha, y allí hice el Bachillerato Superior. Lo cierto es que coger el autobús en aquella época era un auténtico problema. Ya cuando pasé la Segunda Reválida, que la hice en la Universidad Laboral de Sevilla, lo que es hoy la Pablo de Olavide, logré el acceso directo a Magisterio con expediente de Sobresaliente.

V.M: ¿Tuvo claro que quería ejercer la profesión de maestro?

 F.C.P: Siempre me gustó la Arquitectura o el Peritaje, pero tuve miedo a perder la beca de Bachillerato, ya que los requisitos para ello eran muy altos. Mi padre siempre me decía "hijo, tú asegúrate algo, que los tiempos son muy difíciles.

V.M: ¿Qué hubo antes de esta extensa etapa en Padre Marchena?

F.C.P: Cuando terminé Magisterio, que con el amigo Manolo Barba fuimos los últimos del antiguo Plan cuando ya estaba empezando a convivir con el Plan Experimental del 71, nos dieron un destino como contratado interino, en Senda Ancha durante un año. Y de allí tengo muy buenos recuerdos de compañeros como Curro Cortés, Ramón Ponce o Fernando Alcaide, que estábamos empezando, también estaba Margarita, un gallego, Lesma Pose, y llevábamos dos quintos, un sexto, un tercero y un cuarto entre tres maestros. Mi primer sueldo, ahí en el edificio de Olmedo fue de 10.800 pesetas (lo recuerda al ser preguntado por ello), ya luego ya vino mi etapa en el País Vasco, donde el salario fue de 25.000 pesetas.

V.M. Un destino que le pillaba en la otra punta de España.

F.C.P: Antes existía lo que se llamaba un curso de nombramiento forzoso y me tocó a mí Olaberría, en Guipúzcoa, y a mi compañero Manuel Barba, Munguía en Vizcaya. En primer lugar, tengo que decir que todo fue muy precipitado. Yo hice la mili 15 meses. Estuve en Cerro Muriano y en Artillería XIV de Sevilla y el 16 de septiembre me licencié, el 19 del mismo mes me casé y sin tiempo para celebrarlo ni nada me cogí el avión y me fui al País Vasco con mi mujer, que estudió en San Sebastián segundo de su carrera. Esa etapa en Olaberría fue tremenda, acababa de morir Franco con todo lo que suponía aquello en España y en el País Vasco. Y nos recibieron muy mal como colectivo a los profesores de fuera, ya que nos veían como los extraños españoles que iban a Euskadi a impedir que hubiera una transición a la democracia. Luego personalmente me integré bien en esa escuela de un pueblo pequeño donde el 50 por ciento eran hijos de emigrantes que trabajaban en una gran acería, José María Distrain se llamaba, y la otra mitad alumnos con apellidos vascos. Nosotros éramos los pobres del pueblo, ya que la gente que trabajaba en la fábrica tenía muy buenos sueldos, otros tenían campos con propiedades, pero bueno, nos permitían comprar en el supermercado que había en la fábrica, comer también en el comedor de trabajadores de la fábrica y así nos fuimos integrando. Luego estuve dos años en Puebla de Cazalla, en el Santa Ana, y ya llegué en 1980 a Padre Marchena.

 

V.M: ¿Cómo era la realidad de Padre Marchena cuando llegó?

F.C.P: Pues la verdad es que fue curioso porque aquel 1980 se estrenaba el colegio Padre Jesús, por entonces enfrente del López de Arenas y dirigido por Pepe Villalobos, y que fue sede educativa de tres colegios distintos, el propio Padre Jesús, Padre Marchena y la Alameda Senda Ancha. Entonces tres maestros de Padre Marchena nos fuimos allí con la sección de Padre Marchena y ya al año siguiente volvimos al recinto principal de Padre Marchena.

V.M: Durante muchos años ha sido director. Pero, ¿cómo fue la experiencia antes de serlo?

F.C.P: Ejercí como maestro de Matemáticas y Ciencias Naturales, normalmente en 2ª etapa, y lo he compaginado hasta hace siete u ocho años. También fui Jefe de Estudios siendo director José Álvarez Jiménez. En esa etapa la función del jefe de estudios estaba muy diluida, aunque aprendí mucho de él. Ya a partir de los años 90 ha ido cobrando mucho mayor protagonismo. Después he tenido trabajando conmigo a grandes compañeros como José Luis Martín Benjumea, que fue mi secretario, o Antonio Fernández-Canedo, también secretario.

V.M: ¿En qué cree que ha cambiado Padre Marchena desde esa época de los 80 a hoy en día?

F.C.P: Cada año hemos ido proponiendo cosas nuevas. Con Antonio Morente como jefe de estudios nos propusimos pedir la parte nueva del edificio, que se encuentra construida desde el curso 1991-92, con el nuevo SUM y el servicio de comedor, que antes no existía. También se integró la Educación Especial en el colegio, se han ido incorporando las nuevas tecnologías, formamos parte del programa Escuela Espacio de Paz...la intención siempre ha sido seguir mejorando, pero de todas formas a mí me gustaría destacar que durante todos los años en los que he sido director, todos los centros de Marchena han mostrado una unión extraordinaria, con los directores yendo juntos a las Delegaciones a pedir para Marchena. Desde Álvarez Parra o Díaz Luque, pasando por Jiménez Gavira, Antonio Moreno hasta los que están en la actualidad. Hemos sido una auténtica piña siempre y eso creo que ha beneficiado a la entidad de Marchena, sin que haya habido una sola disputa entre centros. En 1997 nos dieron un premio en la Junta de Andalucía a propuesta de la delegación provincial de Sevilla. Cada delegación proponía a una persona o entidad, y el conjunto de centros marcheneros fue el ganador, y eso ha sido porque los cuatro directores siempre hemos tratado de unificar criterios y formar la base de un buen entendimiento entre todos.

V.M: ¿Cómo ha sido su relación con los compañeros del colegio todos estos años?

F.C.P: A veces es difícil porque hay mucha gente que se incorpora y se va de un año para otro, pero siempre ha habido buena armonía. Otra cosa que quiero decir es que, aunque haya estado seis años de concejal siendo portavoz y mis aportaciones hayan tenido el trasfondo de mí como persona comprometida con el sindicalismo, nunca nadie ha hecho política en el colegio, yo el primero. Es más, conservo recuerdos extraordinarios de una persona que fue Jefe de Estudios durante cuatro años y que puede estar en un prisma ideológico muy distinto al mío, como es Pepe Carmona. En aquellos años, los dos entendimos que siempre lo que prima es el trabajo por el colegio, que era lo que nos unió y nos hizo buenos amigos.

V.M: ¿De dónde sacaba el tiempo compaginando la dirección de Padre Marchena con la de portavoz de IU?

F.C.P: Para lo que más me sirvió aquella etapa es para conocer los intringulis del Ayuntamiento, de su funcionamiento, de la relación con los organismos provinciales, y eso fue sin duda positivo para ir mejorando aspectos de la gestión del colegio.

V.M: Hablemos ahora de esa visión negativa sobre la educación que suele haber instalada en la sociedad. ¿Por qué cree que se da?

F.C.P: La escuela antiguamente era obligatoria sólo hasta los 12 años, luego hasta los 14 con la EGB y con la ESO hasta los 16. Entonces, antes algunos tenían que formarse y otros no. Hoy, sin una formación básica mínima, la vida es muy difícil. Entonces, el maestro ya no es como el de ayer, sino un guía que debe conducir a los alumnos a obtener una serie de competencias que hagan que los alumnos se desenvuelvan de manera adecuada en todos los ámbitos, en la vida, en el laboral, en el estudiantil, con la familia, con los amigos, en la Universidad, en todo lo que le haga persona y que entienda que debe formarse y reciclarse continuamente, como losn propios profesores o como los periodistas con las nuevas tecnologías, ¿qué puede hacer hoy en día un periodista sin manejar las nuevas tecnologías? Un profesor de hoy es un orientador, un guía, no sólo un transmisor de conocimientos, que debe formarse para su propio autoaprendizaje y autoformación y ser cada vez más un creador de inquietudes.

V.M: En líneas generales y englobando a todos los estamentos educativos, alumnos, padres, profesores...¿Hay hoy en día más conflictos en los centros educativos que antes?

F.C.P: Yo he intentado siempre que los conflictos no afecten al funcionamiento del centro, incluso si he tenido que transigir en algunas cosas, aunque haya supuesto un menoscabo de la autoridad a la vista de los demás, lo he hecho y si he tenido que pedir disculpas a las familias o al profesorado, también. El objetivo es que se arreglen de una forma amistosa, dialogada y que no trasciendan a las clases. También es verdad que la sociedad actual exige más derechos y en esa exigencia hay gente que a veces se confunde con el intento de imponer sus ideas sin razón en ciertas ocasiones y entonces se les hace ver que no la lleva, pero hoy en día se pone en duda la actuación de los maestros, quizá en demasía, y por eso los maestros tienen la necesidad de formarse en estrategias de relaciones humanas y de resolución de conflictos.

V.M: Y para el futuro, ¿sabemos algo de quien será nuevo director?

F.C.P: Como formalmente me queda un año de mandato, la administración nombrará una persona del centro fruto de unas valoraciones que está haciendo, para que haya una transición suave, y ya en el primer trimestre del curso, habrá una convocatoria de elecciones.

V.M: Cuando llegue el 30 de junio, ¿cómo afrontará su nueva vida?

F.C.P: Normalmente en el verano suelo venir mucho al colegio, ya que en las vacaciones se deciden muchas cosas para los colegios, obras para que cuando llegue el 1 de septiembre esté todo listo para empezar a trabajar, así que voy a notar algo extraño desde el principio. Pero bueno, también tendré más tiempo para mis dos grandes pasiones. Una es la vida política y sindical, que ahí sigo aunque no en primera fila, no lo he dejado. La otra es viajar. Para mí es uno de los grandes placeres. Ahora tendré más tiempo para viajar por España y Europa. Y como en poco tiempo seré abuelo, también quiero colaborar en estos primeros años con mi hija Azahara, que es doctora y tiene muchas guardias, y así aprovecharé para pasear por Sevilla, que al igual que pasear por Cádiz, es algo que me encanta. Son dos ciudades que son mis amores, aparte de Marchena, me relaja pasear, ver determinados museos y pasar más tiempo con la familia, con mi mujer, con mis hijos Francisco y Julio también. Y bueno, antes de terminar, no quiero dejar de agradecer a los compañeros, a todos los maestros de a pie su apoyo, a todos los equipos directivos, a José Álvarez, a José Luis Martín Benjumea, Antonio Morente, Pepe Carmona, Antonio Fernández-Canedo, Manuel Antonio Ramos, Manuel Martín, Juan José Belmonte, María Luisa López, que fue la primera mujer jefa de estudios. A todos muchísimas gracias.

*Imágenes de la despedida de Francisco Cortés Páez con familiares, amigos y compañeros el pasado viernes en Casa Manolo

 

Actualizado ( Jueves, 30 de Junio de 2011 12:27 )  
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