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Espléndido concierto al filo de la medianoche en Sala Akasha en el tránsito del sábado al domingo con un grupo de categoría llegado desde Écija, 'Addicted to Amy' y a la altura de las circunstancias. Emular a tan talentosa cantante tristemente ya desaparecida no es nada fácil, pero sacaron nota sobradamente con la voz y dulzura de Aurora Bello y un impresionante septeto musical con un toque bohemio muy peculiar y una calidad musical asombrosa que encendió los ánimos y vítores de una sala marchenera llena de público y de entusiasmo y que fue la que acabó verdaderamente enganchada al grupo astigitano.
A la hora y en el momento en que ya no se sabe cuándo va a acabar un concierto porque al público no le da la real gana de que así suceda, y más si pasan del reloj las dos de la madrugada de sala Akasha, se encuentre ésta con menor o mayor cantidad de personas, el presagio no puede ser más que bueno.




Eso ocurrió con Addicted to Amy el pasado sábado, con puntualidad mayor de la habitual en este rincón del polígono industrial marchenero donde la música más variada y de mayor calidad dentro del mundo aficionado, e incluso a veces profesional, tiene su sitio, su espacio y su dimensión conforme al pequeño y peculiar escenario siempre especial para todo el que pisa su suelo.



Y en ese marco con buen número de astigitanos presentes y los marcheneros más fieles a este reducto de la cultura musical con mayúsculas, el resultado fue un entradón que puso esa pizca de entusiasmo extra para que el concierto de Addicted to Amy resultara ser una velada musical extraordinaria.



Revivir a la contemporánea artista de soul y de jazz es tarea de enorme responsabilidad porque se fue una cantante hace poco más de medio año en la flor de una vida en la que estuvo en el alambre, como siempre se ha desprendido de sus propias letras, particularmente de la autobiográfica Rehab.


Pero para hablar de la vida de Amy están los críticos y por desgracia los criticones, no somos nosotros quien más que para apreciar que el grupo merece llamarse tributo a la gran Amy por ser digno, serio, trabajado y con una madurez en lo alto del escenario francamente notable.
Aurora Bello puso en sí en su actuación un vestuario parecido al de Amy Winehouse, pero lejos de la fácil imitación, fue muy ella misma y dio sensaciones de naturalidad, desparpajo, una chispa de timidez ante el aplauso con la que desprendió dulzura en todo momento y una voz, sin apenas pestañear más que para generar complicidad con el público con su sonrisa y con su septeto con su mirada, compatible con la garra y el buen hacer que le puso a la música.




Y del septeto, qué decir, del septeto. Cuando un concierto es bueno de verdad, de categoría, grande, eso se respira nada más entrar por la sala. Y si la voz es la magia que pone el colofón a la actuación de Addicted to Amy, la música del septeto fue ADN de calidad, todo un lujo para los presentes, un regalo.
Teclado, guitarra y batería fueron acompañados por trombón y trompeta que le pusieron ese sonido a jazz y a soul de sonoridad rotunda y ritmos coordinados alcanzando una química especial más allá de lo musical con un buen rollo tremendo entre todos ellos, sin grandes aspavientos, con mucha clase.

Y con esas corbatas medio sin anudar y camisas blancas con chaquetas y sombreros de look 'sabinero' que le dieron un toque genial. Mucha armonía, en las canciones más movidas y en las más lentas, que para todo hubo para demostrar que el grupo supo alternar una variedad de registros más que notable, infundiendo carisma.
You Know I´m no Good, Valerie, Black to Black, Mr. Magic con todo su poderío y por partida doble...no es fácil transmitir letras que transmiten tanto, valga la redundancia, y sonaron francamente bien en el rincón de la noche akashiana marchenera; melodías de estertores de sensaciones para sumergir al público en un estado de dulce euforia que le hizo pedir y pedir más y más canciones hasta bien pasadas las 2:30 horas tras casi 180 minutos de auténtico placer para los oídos culminados con el mítico Monkey Man para el goce del respetable.

Gracias al septeto Addicted To Amy, gracias a Miguel, a Juan Carlos Rodríguez en los trombones, al bajo Nacho Peña, al batería Miguel Vega, y al pianista Miguel Castaño, a Daniel Reyes en la guitarra y a Aurora Bello en la canción. Gracias por enamorar a toda la sala de vuestra música.



Crearon complicidad, diálogo fluido con el público, baile de sensaciones. ¡Qué nunca os Rehabilite en la música ninguna circunstancia!, que no que sigáis así a los años, que ole ustedes por ser vínculo hacia Amy y hacer del público un todo con el septeto en esta cadena de adicciones que no podemos terminar sin dar gracias a Amy Winheouse, que se nos fue muy pronto abandonando su talento a la eternidad y traspasando sus anhelos y ahogos abstractos y reales como legado de una sensibilidad que duele por el miedo de la sociedad a apreciar que en las contradicciones de los sentidos hay belleza, que se marchó al otro lado pero que en éste dejará por las décadas y las décadas sus sentimientos rotos para que se rehabiliten de vez en cuando los fantasmas, las dudas y los sueños que vaguean por nuestro interior.
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