
El estudiante marchenero de Historia José Manuel Durán Moreno, expone su visión de la crisis en este artículo en el que muestra su preocupación por un hecho claro y evidente, la única salida que se está buscando es “pisotear derechos de los trabajadores, ganados con sangre, sudor y lágrimas”. Apela a la bondad y respeto de las personas para salir adelante y pone numerosos ejemplos de recortes de logros laborales que se realizan sin ningún tipo de contemplación y que refrendan sin ningún género de dudas la argumentación de nuestro lector.
Una sombra oscura recorre el estado español desde Tarifa hasta Punta Estaca de Bares y desde Finisterre al Cabo de Creus, a todo lo ancho y largo del país. Todo lo envuelve de pesimismo y precariedad, de pobreza, hambre y tristeza. Dicha sombra es más que todo como un fantasma del que todos huyen pero que está en boca de todos, CRISIS.
La RAE da varias definiciones referentes al término crisis, quizás la más sencilla y la que mejor se amolda a este contexto es la de situación dificultosa o estado de escasez. Digo esto porque nuestro etnocentrismo económico nos hace verlo todo con el color del dinero, la crisis actual es más que económica. Acudiendo a la historia y a todos los acontecimientos “críticos” de relevancia ocurridos podemos definirla como una situación decadente en la que una realidad decae para dar paso a una revisión y posible cambio parcial o radical en post de una mejora inmediata. La crisis actual va mucho más allá de la economía porque ahora es una crisis de valores y de insulto a los logros de unos trabajadores que han conseguido sus derechos, estatutos y libertades a base de sangre, sudor y lágrimas.
Por desgracia la Historia está manchada de sangre, sangre de una lucha constante por conseguir aquello que no se tiene. No es por posicionarse desde la visión del materialismo dialéctico, pero es lo que mejor podemos usar para analizar tales hechos. La ambición del hombre a lo largo de la historia es ser poderoso, un poder asociado a la divinización que luego pasó a ser político y económico fundamentalmente: Sargón de Akad en Mesopotamia, la crisis de fragmentación de Egipto durante los períodos intermedios, el estado feudal chino bajo la dinastía Zhou, las monarquías absolutas, los imperios, las usurpaciones, la Revolución Francesa, la Revolución Rusa y un largo etcétera prácticamente interminable de ejemplos similares. El esquema siempre era el de un sector sometido, una lucha y cambio a sector sometedor.
Ahora quizás ese esquema haya cambiado con aquello de los valores democráticos conseguidos, los Derechos Humanos y otros privilegios y libertades logrados después de mucha “agitación social”. Sin embargo la crisis hace saltarse, en algunos sitios más bien pisotear, todos estos logros para superar dicha crisis, pero el maquiavelismo en estos casos no es viable porque el fin no justifica los medios.
Las campañas políticas de cara a las elecciones se convierten en los fines y buscarse las cosquillas unos partidos y otros los medios, siempre acosta de los trabajadores. Que el estado está en crisis, pues primero se maquilla y se desmiente hasta que “su mentira” resulte inviable y luego toma medidas: si hay paro pues fomenta subvenciones para construir cosas la gran mayoría de las veces innecesarias, si no hay dinero recortamos pensiones y sueldo de funcionarios y otros gastos y si hay déficit pues se busca salvar el bache al precio que sea.
Al final resulta que todos somos iguales hasta en materia de recortes de gastos, has opositado por tu plaza de trabajo después de haber pasado media vida estudiando y formándote y te suspenden el pago o te congelan el sueldo después de rebajártelo y quitarte pagas extraordinarias y otras ayudas y retribuciones pero el señor político es un héroe porque dice que cobra el último de su Ayuntamiento aunque haya gente que no cobra desde hace tres meses. Mientras tanto hay lujos políticos y potencialmente electorales que se sacralizan y no se pueden tocar, como la “tradicional” mariscada del ayuntamiento de Sevilla.
Si llevas luchando desde nuestra tan querida Transición por conseguir privilegios laborales, cotizables y sanitarios y además los has conseguido, eso ya no importa porque tu país o tu pueblo necesitan ese dinero más que tú; qué importa si eres policía y te quitan tu seguro de riesgo por profesión o si parte de las subvenciones que llegan para ejecutar diversos proyectos se las queda el ayuntamiento para poco a poco sacar algo de provecho y salir adelante. Todo es por el bien común de un pueblo, si te pegan un tiro y careces de seguro al menos confórmate que serás un héroe.
El mejor medio para solucionar la crisis es la organización y ante todo la bondad y el respeto, como dice un proverbio oriental: “Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cría a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres”. Preocúpate de gestionar y organizar en condiciones tus dominios y sabrás tirar hacia delante, eso es lo que es la economía tal y como la definió Aristóteles, “gestión del hogar”, y no crematística monetaria ni política.
Como dijo Hans G. Gadamer somos seres históricos en tanto que tenemos conciencia histórica y tenemos un porqué, un dónde, un cuándo, un cómo y en consecuencia ocurrimos en este momento y no en otro. Somos lo que somos porque al final siempre nosotros llegamos a ello, hemos luchado y hemos perdido vidas por conseguirlo pero al final son méritos y logros que se acaban dejando de lado.
Hay muchas formas de luchar contra la crisis, cada una más arriesgada y peligrosa que otra. Es una situación difícil, pero lo que no se debe permitir es que pisoteen aquello por lo que has luchado y al fin lograste. No se trata de levantar el puño y comenzar una revolución, pero sí de salir y alzar la voz para plantar cara a aquel que está pisoteando los frutos del sudor que derramaste para llegar a ser quien eres.
José Manuel Durán Moreno.
Artículo también publicado en http://jmdurancyr.blogspot.com


















